Lenguaje, lengua y habla. Niveles de la lengua

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El mando

Realizar un comentario crítico sobre el texto ofrecido.

El comentario crítico de texto

  1. LAS IDEAS DEL TEXTO

a) Extracción de las ideas presentes en el texto (borrador).

b) Enunciación del tema o idea principal del texto. Con una estructura sencilla, debéis expresar con pocas palabras de qué va el texto.

c) Organización y/o estructuración de las ideas de dicho texto.

  • Estructura externa.
  • Estructura interna. Identificar cómo se organiza el texto, dónde se recoge la tesis y los argumentos que la sustentan.

d) Resumen del texto. Eliminación de datos accesorios. Objetividad. Claridad. Sencillez. Brevedad. Con tus propias palabras. Con tu propio orden. No copies literalmente partes del texto. Evitar apoyaturas del tipo: “En este texto se dice…”; “El autor señala…”.

2. VALORACIÓN DEL TEXTO

a) Introducción (no más de cien palabras).

  • Modalidad textual. Exposición, argumentación, narración, descripción. Es necesario aportar las razones que llevan a clasificar el texto en una determinada modalidad.

“En lo que se refiere al tipo de texto, según su género, nos encontramos ante una (columna, artículo de opinión, editorial, etc.), publicada en (nombre de la empresa) y firmada por (autor), que hace suyas las opiniones expuestas y argumentadas. Según la tipología textual, se trata de un texto expositivo-argumentativo ya que, se presenta un tema que posteriormente va a ser analizado desde la subjetividad”.

b) Valoración personal. Siempre hay que partir del comentario del tema del texto que hayamos señalado. Junto al comentario del tema del texto podemos y debemos comentar también las ideas que hayamos señalado como principales o alguna otra que nos parezca especialmente significativa o interesante. La valoración de cada una de las ideas que comentemos puede seguir el siguiente proceso:

  • Exposición de  la  intencionalidad  del  autor  y  sentido  del  texto.  Debe indicarse cuál  es la intención  del  autor al componer  el texto así como explicar detenidamente el sentido que éste tiene. Si es posible, se relacionará dicho sentido e intención con otros textos, experiencias y conocimientos que el alumno tenga. Hay que reflejarla utilizando un verbo en infinitivo: “el autor trata de convencer, influir, señalar…”; las funciones del lenguaje (apelativa, poética, expresiva, etc.) ayudarán a refrendar la intencionalidad.en cuanto a la actitud. Señalemos, asimismo, si el autor tiene una actitud subjetiva u objetiva, justificándolo con algunos de los rasgos característicos (primera persona del plural, interrogaciones retóricas, adjetivación valorativa, adverbios de modo…).
  • Valoración personal. En  este  momento  el  alumno  debe  expresar  su posición ante lo expuesto por el autor. Se podrá apoyar, destacar, precisar las afirmaciones del  autor del  texto o matizar, contradecir,  censurar  las ideas expuestas en el fragmento. No debe olvidarse que esta última operación,  en realidad,  se trata de una argumentación  por lo que  será necesario que incluya:

–     Tesis. Posición que el alumno adopta ante la idea expuesta por el autor en el texto.

–    Argumentos. Razones que apoyan la posición del alumno.

–    Expansión. Esta operación consiste en relacionar la posición mantenida por el autor con otras posiciones que la corroboren, repitan o refuten. Pueden indicarse:

‣  Causas, consecuencias, finalidades.

‣  Relación con casos, situaciones u obras similares.

‣  Sugerencias, propuestas, posibles soluciones, alternativas.

c) Cierre del comentario (no más de cien palabras).

  • Resumen de los principales aspectos expuestos.
  • Podría valorarse el texto en función de su adecuación al tema o la intención del autor.

Fuente: https://gonzalezserna.files.wordpress.com/

El profesor José María, alguien a quien admiro, tiene un magnífico blog para el tratamiento de la Lengua y Literatura. Es por ello que quisiera leer con vosotros este artículo y su posterior comentario, para ir familiarizándonos con el resultado que buscamos en vosotros: Manuel Vicent: “Villancico”

Quisiera compartir con vosotros este artículo de Manuel Vicent llamado Otro amor. Nos hará reflexionar. Para asegurarnos de que hemos reflexionado, es la hora de que nos iniciemos, nos adentraremos en la realización del primr comentario crítico de este curso. Tened confianza, ánimo y seguridad.


Habéis visto que una de las parte del comentario crítico es la valoración personal.¿Quieres ver una? Lee, en primer lugar, este poema de Luis Cernuda:

Te quiero

Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;

Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;

Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;

Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;

Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.

Tal como lo leo, lo siento. ¿No os pasa lo mismo? Alguien de mi anterior centro fue capaz de sentirlo e hizo esta valoración personal sobre este poema que, aunque algo libre y liberada de todo rigor y pautas, no deja de arañar los corazones de todo aquel que la lee.

Será bonito adelantar algo de la Generación del 27 y de Luis Cernuda.

Las funciones del lenguaje

Sencillo, práctico y clarificador esquema sobre las funciones del lenguaje.

Propiedades del texto

Los seres humanos utilizamos textos muy variados para comunicarnos. Entendemos el enunciado como la estructura sintáctica delimitada entre pausas que tiene sentido completo. Convendría repasar la entrada a este blog relacionada con las unidades de la lengua. Algunos pueden llegar a ocupar páginas o, incluso, duran mucho tiempo (una conferencia); otros son más breves, como cuando conversamos, escribimos o mandamos un correo electrónico. Los hay que se reducen a un solo elemento (¡Hola!) Si unimos enunciados, nos encontraremos con un texto.

Sin embargo, para que un texto pueda ser una unidad comunicativa, no basta con que esté formado por oraciones. También es necesario que posea ciertas propiedades: un conjunto de oraciones se puede considerar texto solamente si cumple las propiedades de coherencia, cohesión y adecuación.

COHERENCIA
Los enunciados que componen un texto no se presentan como una lista arbitraria, sino en función de lo que se quiere expresar. Así, una oración puede ampliar, explicar, corregir o contrastar lo dicho en la anterior.

Hay coherencia en un texto si todas sus partes tratan de un mismo asunto que se desarrolla de manera lógica. Para que un texto sea coherente:
  • Debe responder a la situación comunicativa. Cuando hablamos o escribimos, lo hacemos con un propósito determinado: aconsejar, anunciar, argumentar, aseverar, autorizar, burlarse, censurar, conceder, convencer, condolerse, dar instrucciones, emocionar, invocar, describir, disculparse, elogiar, exponer, felicitar, invitar, informar, justificar (se), narrar, ordenar, prohibir, protestar, recriminar, reprochar, rogar, saludar, solicitar… No sería coherente, por ejemplo, ordenar a alguien que haga algo si no queremos dar la sensación de imposición. En tal caso, sería conveniente utilizar fórmulas del tipo: “¿Te importaría…?”. Tampoco sería coherente pedirle a tus padres que te dejen bajar a la calle por escrito.
  • La cantidad y la imprecisión pueden volver incoherente un texto. Se debe procurar ser preciso y claro: contar lo necesario para ser entendido. Ni más, ni menos. El volumen y el tono pueden convertir en incoherente un texto. 

¿Con qué función se utiliza el lenguaje según la acción verbal y su finalidad?

  • Para informar (función representativa).
  • Para influir en la conducta del destinatario (función apelativa).
  • Para expresar la actitud, sentimientos y deseos (función expresiva).
  • El lenguaje se emplea para facilitar el contacto entre el emisor y el receptor (función fática).
  • El lenguaje se usa para crear belleza en el mensaje (función poética).
  • El lenguaje se utiliza para hablar del propio código (función metalingüística).

Presuposiciones e implicaciones.

Las presuposiciones de un texto son el conjunto de proposiciones implícitas, es decir, aquellas que el emisor supone que su receptor conoce.

Si alguien dice “cierra la puerta”, implica que a) hay una puerta; b) está abierta, y c) el receptor puede cerrarla. Si no, el enunciado sería incoherente.

Conocimiento del mundo y marco.

En la coherencia de un enunciado influyen otros dos factores:

Conocimiento del mundo. El emisor y el receptor poseen un determinado conocimiento de la realidad. Desde esta perspectiva, un enunciado como el gato volaba cantando una canción resulta incoherente.

Marco. Engloba el tipo de texto, la finalidad y la situación comunicativa en que se emite un texto. Así, la incoherencia de la oración el gato volaba cantando una canción puede neutralizarse en un discurso como el literario.

COHESIÓN

La cohesión es la propiedad que permite al emisor organizar sus ideas contenidas en oraciones y párrafos, de forma lógica y ordenada, es decir, en una secuencia razonable de manera que el receptor del mensaje pueda comprender su sentido sin dificultad. Para vincular oraciones y párrafos utilizamos los mecanismos de cohesión. 

ADECUACIÓN

Un texto es adecuado cuando se integra en un determinado contexto o situación comunicativa en la que adquiere un significado concreto. Es adecuado sólo si el texto tiene sentido en las circunstancias determinadas en las que se da. La adecuación implica tener en cuenta algunas características:

  • Registro lingüístico: este concepto alude al modo de expresarse que se adopta según las circunstancias. Existen dos tipos de registros: formal e informal o coloquial

-Registro formal: se manifiesta mediante el uso de procedimientos para abrir o cerrar diálogos u otras intervenciones, en la utilización de fórmulas de tratamiento o de cortesía, en la inclusión de tecnicismos, en el cuidado de los textos, etc. Se suele usar cuando hablamos en público o con desconocidos. 

-Registro coloquial: es el que utilizamos habitualmente, independientemente de nuestro nivel cultural, en nuestra vida cotidiana. Incorpora elementos emotivos que reflejan los sentimientos del emisor. Se emplea frecuentemente entre amigos o familiares que conversan, muchas frases quedan inacabadas, hay una marcada espontaneidad y falta de elaboración: 

– Interjecciones: ¡Oh!, ¡Uf! 

– Formas verbales lexicalizadas: ¡Anda!, ¡Vaya! 

– Repeticiones: la peli estuvo bien bien. 

– Desorden lógico de la oración: el coche, no veas si anda. 

– Idiolectos (términos propios de grupos): Es guay, chachi… 

– Uso de diminutivos.

– Fórmulas de cortesía: existen situaciones en las que es obligado usar fórmulas de cortesía. Ante desconocidos, sobre todo si son personas mayores, debemos emplear, por ejemplo, formas de tratamiento (Usted, señor, señora, Don, Doña, etc.) y nunca abusar de la confianza. 

  • Lengua oral/lengua escrita. Según sea nuestra intención, emplearemos textos escritos u orales. No sería recomendable, por ejemplo, hacer una reclamación, matricularse en un gimnasio o firmar en un contrato de forma oral. 

-Registro vulgar: se caracteriza por el abuso dealgunos de los recursos o giros del habla coloquial y por una clara incapacidad del hablante para cambiar de registro:

– Confusión de consonantes: (abuja*), adición (amoto*), pérdida de vocales (delgazar*), consonantes (dormío*).

– Alteraciones de género: cuala*, la reuma*…

– Alteraciones verbales: contastes*, pusiendo*, conduciste*, veniba*…

Laísmo, leísmo, loísmo.

– Alteración de los pronombres personales: me se ha salido*

– Transposición o duplicación de la -n de plural en los pronombres enclíticos: callensen*, juntémosnos*.

– Dequeísmo: digo de que es peor*.

– Comparativos perifrásticos: más pequeño* por menor, más bien* por menor.

– Discordancia: se da como seguro la dimisión*

– Artículo que acompaña a nombres propios de personas: la Juana*, el Pedro*.

Debemos evitar el uso continuado del registro vulgar, pues contribuye a empobrecer nuestra competencia lingúística y comunicativa.

Sirvan como repaso estas conclusiones:

Un texto es coherente cuando todas sus partes tratan de un mismo asunto que se desarrolla, a lo largo de sus partes, de manera lógica. Para analizar la coherencia de un texto, debemos tener en cuenta:

  •  la cantidad de información: ¿se dicen todos los datos que se han de decir, no hay exceso de información ni defecto (lagunas en el significado, exceso de datos que el receptor no domina)?
  • La calidad de información: ¿las ideas son claras y comprensibles, se exponen de forma completa, progresiva y ordenada, con los ejemplos apropiados y la terminología específica? O, por el contrario, ¿se detectan ideas oscuras, fanta de concreción, enunciados muy genéricos o teóricos, o excesivamente anecdóticos?
  • La estucturación de la información: ¿los datos se estructuran lógicamente según un orden determinado (cronológico, espacial…)?, ¿Cada idea se desarrolla en un párrafo o en una unidad independiente?

Un texto está cohesionado cuando sus ideas, contenidas en oraciones y párrafos, están organizadas de forma lógica y ordenada, mediante conectores. No menos importantes son elementos relacionados con la cohesión y que apenas se tienen en cuenta: la entonación y la puntuación.

Un texto está adecuado cuando se integra en un determinado contexto o situación comunicativa en la que adquiere un significado concreto.

  • El texto debe conseguir el propósito comunicativo por el cual ha sido producido. Por ejemplo: informar de un hecho, exponer una opinión, solicitar algún punto, etc.
  • Se debe mantener el mismo nivel de formalidad, sea alto o bajo, durante todo el texto. Si la formalidad es alta, no debe haber ninguna expresión demasiado vulgar o coloquial y, por el contrario, si el tono, es de familiaridad, no deben aparecer palabras demasiado técnicas o cultas, y la sintaxis no debería ser excesivamente compleja.