Los Reyes Magos

Texto extraído de El cuento de nunca acabar, de Carmen Martín Gaite.


La historia de Terry Fox

Imagen

Feria del libro IES Pablo Neruda

Imagen

Presentamos en cartel ganador de la feria del libro del IES Pablo Neruda. Enhorabuena a sus creadoras: Isabel Ortiz, Cristina Cano y Miriam Quintano.

Despedida

Diario de lectura de Marina Rodríguez sobre el libro Despedida, de Claudia Gray.

Cazadores de sombras

Diario de lectura de Marina Rodríguez sobre el libro Cazadores de sombras, de Cassandra Clare.

Miriam es anoréxica

Diario de lectura de Ana Pizarro sobre el libro Miriam es anoréxica, de Marliese Arold.

Disertación de Luis García Montero sobre la enseñanza

El cuento de la isla desconocida, José Saramago

Imagen


José Saramago hace una especial distribución de los signos de puntuación, consiguiendo una lectura rápida y, por tanto, las acciones se precipitan unas tras otras. Ya podemos encontrar ciertas claves en el título sobre lo que nos podemos encontrar en el contenido: el cuento supone, en términos teóricos, una breve narración que encierra una enseñanza; la isla desconocida tenemos que encontrarla en el contenido, la lectura. De esta delicada y peculiar narración subyace un rey, un hombre y una mujer que suponen el arquetipo de lo que bien podrían ser cualquier rey, cualquier hombre o cualquier mujer. Este hombre acude a palacio a pedirle al rey, su rey, un barco, para encontrar la isla desconocida. El Rey, muy entretenido situado en la puerta de los obsequios, hace caso omiso a la puerta d las peticiones. Hasta que no fuera atendido por el Rey, su Rey, no se iría de allí. La situación levanta la expectación del pueblo y la extrapola al lector que, por unos momentos, parace estar más dentro que fuera del relato. La ignorancia del rey chocaba con la perseverancia, constancia e ilusión del hombre:

La inopinada aparición del rey (nunca una tal cosa había sucedido desde que usaba corona en la cabeza) causó una sorpresa desmedida, no sólo a los dichos candidatos, sino también entre la vecindad que, atraída por el alborozo repentino, se asomó a las ventanas de las casas, en el otro lado de la calle. La única persona que no se sorprendió fue el hombre que vino a pedir un barco. Calculaba él, y acertó en la previsión, que el rey, aunque tardase tres días, acabaría sintiendo la curiosidad de ver la cara de quien, nada más y nada menos, con notable atrevimiento, lo había mandado llamar. Dividido entre la curiosidad irreprimible y el desagrado de ver tantas personas juntas, el rey, con el peor de los modos, preguntó tres preguntas seguidas, Tú qué quieres, Por qué no dijiste lo que querías, Te crees que no tengo nada más que hacer, pero el hombre sólo respondió a la primera pregunta, Dame un barco, dijo.

¿Conseguirá el barco? ¿Encontrará la isla desconocida? En tus manos lo dejo…

http://www.ivoox.com/jose-saramago-el-cuento-isla-desconocida_md_1635474_wp_1.mp3″

La leyenda del Santo Bebedor. Joseph Roth

Un golpe de suerte impregnado de connotaciones religiosas convierten a Andreas en la perfecta víctima abocada a un final muy vaticinable desde el mismo título. Alcohol e iglesia se entremezclan para crear una trama tan sencilla como explosiva. Los significantes pasan del respeto más reverente a lo más vulgar, todo ello bajo una narración que, por momentos, intenta confundir al lector. Tal confusión se da, igualmente, en la digndad, honradez del protagonista. Sin duda, la crítica a la religión es una tónica constante. Recibe Andreas un encontronazo fortuito con una caballero que le presta 200 francos con la condición de que los deposite un la iglesia que ilumina Santa Teresa. Varios “milagros” le suceden en un periplo urbano parisiense siempre recorrido con la firme idea de reponer esa cantidad que, por casualidad o, más bien causalidad, nunca consigue. Un final vertiginoso precipita los acontecimientos. Queda el lector inexorable, en contra de lo esperado. Quizás, en el fondo, era el final deseado por todos.

Gracias, Jaime, por la recomendación…y el regalo.

Enlace

El 16 de diciembre de 2007 (fecha del nacimiento del poeta Rafael Alberti y del homenaje que en 1927 el Grupo Poético de la Generación del 27 rindió en Sevilla al poeta Luis de Góngora con motivo de su tercer centenario.), ha sido elegido por las autoridades andaluzas para celebrar el día andaluz de la lectura. Don José Antonio Marina decía lo siguiente al respecto sobre la lectura.

 

El libro, una relación personal

Es parte de la historia cultural el hecho que siempre una tecnología nueva amenaza con devorarse a las anteriores. Las sentencias lapidarias sobre el destino de la radio cuando surgió la televisión; de la TV por cable cuando surgió la satelital, de los CD´s de mano de la música digital, etc, reflejan tensiones que se fueron produciendo entre nuevos y viejos objetos culturales, pero lo cierto es que éstos defienden su existencia a través del uso cotidiano, de la incorporación natural a nuestras vidas, y operan mas por inclusión e influencia mutua que por reemplazo.Hay lugares donde la calidez de un libro de papel nos acompaña como ningún otro objeto. Ese libro en la cartera, que nos rescata de la inútil tarea de colas en bancos, cajeros y supermercados, o en grises oficinas públicas donde esperamos ser atendidos.El viaje en subte o tren, acompañado por un libro, apretujados, agarrados con una sola mano, aún ante el peligro de caernos, borran un entorno gris y alienante.Una buena o entretenida lectura, nos permite construirnos aún en el medio de la vorágine cotidiana.Ir y volver sobre sus páginas, sentir que nos están esperando, que se abren a nuestros deseos como conociéndolo de ante mano.

Un libro es un amigo que nuestras manos agarran ansiosas. Ese libro que tiene de único el ser nuestro, el que estamos leyendo, se deja llevar y leer en cualquier circunstancia.

En el Libro virtual falta la relación carnal, la transmisión mutua de emociones, del libro a nosotros, de nosotros al libro.Ese libro virtual que se nos ofrece –bienvenido, si amplia las posibilidades de cultura y conocimiento para millones -, no es único. Es un ente, no es el nuestro. ES, pero sin nosotros.Al libro electrónico no le interesa quién lo consulte. Cuando volvemos a él, sigue siendo siempre el mismo texto, de intangible y de gélida eficacia. No lleva marcas, nadie pasó por él.Él libro de carne de papel establece en cambio, una relación personal con nosotros.Cuando volvemos a abrir sus páginas siempre es distinto y nos sorprendemos también al hallar una persona diferente a la que alguna vez sentimos que éramos leyendo esas páginas.Entre el libro y nosotros se da una transformación mutua: del libro que acepta gustoso que le dejemos en él parte de nuestra humanidad, y nos devuelve nuestras emociones que sólo él conoce de nosotros.

Permítanme agregar a este debate una frase que tal vez zanje kilómetros de tinta, de opiniones y vaticinios:

“ El libro nunca va a ser reemplazado por una computadora, porque el hombre lo puede abrazar como a un niño”.

Ray Bradbury.

Fuente: http://venialeer.blogspot.com/