Estatuas lectoras

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2 pensamientos en “Estatuas lectoras

  1. MIRA KE BIEN RAFA, APROVECHO PARTE DEL EXTRAÑO PARRAFO KE ME DEDICASTE, INTERCABIAMOS PAPELES Y MILAGROSAMENTE DE VICTIMA PASAS A VERDUGO UNA VEZ MAS.ACLARATE UN POCO PORKE YA NO SE SI ERES MUY BUENESITO O MUY MALITO.
    “Un buen rato, cuanto menos. Cuando se produce un desequilibrio tan exagerado entre lo que ofreces y lo que recibes, hay que pararse un momento – imitando esa duda que te asalta, a veces, entre elegir un camino u otro- y reflexionar. Hoy, he de pararme a reflexionar porque así lo creo y así lo escribo – no para que nadie me lea, sino porque también la escritura tiene efectos catárticos- Siempre procuro –venga, vale, casi siempre…-que la gente que me rodee esté bien, y si para ello he de sacrificar mi bienestar personal, lo hago, muy gustosamente por cierto, porque es el mejor premio que me pueden ofrecer mis amistades: felicidad a mi lado.

    Entre mis compañeros de profesión realizamos un jueves -día oficial de reunión- una dinámica de grupo consistente en identificarse con una parte del cuerpo mediante papeles reliados y, entre todos, adivinar a quién correspondía esa parte del cuerpo con la que uno se sentía identificado. Pues bien, yo elegí el hombro, por ser esa parte del cuerpo donde se posa una mano amiga, por lo que encierra la expresión arrimar el hombro, por ser el lugar donde se apoya una cabeza que necesita una caricia…por muchas cosas, lo elegí. ¿Acertada o desacertadamente? No lo sé. Pero fue la primera parte del cuerpo que me abordó la cabeza.

    Hoy he tenido la sensación de no recibir ni la mitad de lo que ofrezco, pues hay formas y formas de hacer las cosas, y conmigo no se han utilizado las acertadas. Entiendo que esto es así porque yo no utilizaría esas formas con nadie y, por lo tanto, yo no quiero para nadie lo que no quiero que me hagan a mí.

    Hay personas con las que sabemos que se pueden cometer abusos, y el hecho de que me quede callado no significa que no me haya dado cuenta de lo que ha ocurrido, sino que tengo una virtud disfrazada de defecto, llamada prudencia. Por eso, callaré, esperaré unas disculpas, y si me sacan el tema, reivindicaré una forma de ser que quizás no funcione con muchos, pero que no pienso cambiar (yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaré dice la canción). Mi prudencia me hizo en ese mismo instante callarme, sonreír para aliviar tensiones ajenas, permanecer en mi sitio, y seguir participando en la conversación una vez medio digerido todo. Quiero concluir, porque me quiero acostar y no quiero darle más vueltas a la cabeza –aparte que me empiezo a aburrir de este tema, lo cual es buena señal-.

    ¿Sabes qué es lo mejor de todo esto? Que me seguirán pasando cosas de estas.

    Pero pondré de mi parte para que sean cada vez menos. Hay fórmulas eficaces, pero aplicaré en principio otras menos radicales. Si no, empezaré a dedicarme más tiempo…que tengo muchos libros que leerme todavía.

    Lo mismo tengo lo que me merezco.

    Pero también merezco lo que tengo.

    Buenas noches.”

    Me gusta

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